viernes, 15 de octubre de 2010

Monseñor Juan Antonio Joaquín Presas (1912-2005).

                                                                                    por Aldo Abel Beliera

  

Nació en La Plata, provincia de Buenos Aires, el 28 de marzo de 1912 y fue, de los seis hermanos, el cuarto hijo de don José Presas y de doña Emiria Serra, quienes en ese entonces se domiciliaban en la diagonal 80 Florentino Ameghino Nº 700 esquina 45 de esa ciudad, cuya vivienda se hallaba a escasas tres cuadras de la estación ferroviaria del Ferrocarril Roca.

 

Fue bautizado el 14 de abril de 1912 por el presbítero Honorato Piffero, teniente de cura de la parroquia San Ponciano de la capital bonaerense, siendo su padrino el presbítero Juan Presas, representado por don Joaquín Presas, ambos hermanos de su progenitor.



Recibió su ordenación sacerdotal el 25 de julio de 1938 en Comillas, ayuntamiento del mismo nombre del partido judicial de San Vicente de la Barquera en la provincia española de Santander, lugar donde realizó sus estudios eclesiásticos. Su primera misa solemne la celebró el 3 de agosto de ese mismo año en la ciudad de Zaragoza.

Fue Vicario Cooperador en la parroquia de Florida con el Padre Edmundo Vanini y llegó a Morón en 1942 con este sacerdote que pasó a desempeñarse como párroco. En esta última localidad ejerció el ministerio durante 47 años. Entre 1942 y 1947 lo hizo como profesor en el Seminario Menor del Arzobispado de La Plata.

Al morir el Padre Vanini el 7 de noviembre de 1951, fue nombrado párroco "viva voce" de la Inmaculada Concepción del Buen Viaje, pero tomó posesión canónica el 8 de mayo del año siguiente, festividad de Nuestra Señora de Luján. En 1952 creó la escuela parroquial Nuestra Señora del Buen Viaje con la importante colaboración de la señorita Virginia Gamba que la dirigió durante 30 años.

 

El mismo día en que monseñor Miguel Raspanti asumiera como primer obispo de Morón, el 30 de junio de 1957, lo nombró Vicario General. En los años del Concilio Ecuménico Vaticano II (1960-1965) en que el señor obispo viajaba anualmente a Roma, el Padre Presas gobernó interinamente la diócesis de Morón. Monseñor Laguna también le confió esa tarea en algunas ocasiones.


En reiteradas oportunidades fue Consultor Diocesano y miembro del Consejo Presbiteral. El 5 de junio de 1959 fue distinguido por el Papa Juan XXIII como Prelado Doméstico de Su Santidad y el Santo Padre Pablo VI lo nombró Protonotario Apostólico el 21 de febrero de 1964.

 

Monseñor Justo Oscar Laguna lo nombró Vicario General el 22 de marzo de 1980, día en que inició su ministerio episcopal en Morón. Ese mismo año lo designó Consultor Diocesano. La Municipalidad de Morón, por decreto del 3 de octubre de 1988, le concedió el título de "ciudadano ilustre".

 

El 24 de febrero de 1993, renunció a su cargo de Vicario General luego de ejercerlo durante 35 años. Al día siguiente, Monseñor Laguna le responde: "me agradece la confianza que yo depositara en Ud. en estos largos años. Créame Padre Juan, soy yo el agradecido. La diócesis de Morón está orgullosa de haberlo tenido en esta significativa tarea pastoral. Quiero testimoniarle, además, querido Monseñor, que el clero y los fieles diocesanos, en especial los moronenses, tienen en Ud. el vivo recuerdo del Padre que supo acompañarlos mas con la fuerza de sus gestos que por el tono de sus palabras". Y lo nombró ese día y a la edad de 80 años, Vicario General Emérito.

 

En su obra literaria mariana, monseñor Presas investigó sobre las siguientes advocaciones:

Nuestra Señora de Luján; Nuestra Señora del Buen Viaje de Morón; Nuestra Señora del Camino de Merlo; Nuestra Señora de Sumampa de Santiago del Estero; La Virgen de los Treinta y Tres de Florida, República Oriental del Uruguay; y Nuestra Señora de la Descención de Cuzco-Copacabana.


Su larga permanencia en la iglesia y pueblo de Morón, lo animo a estudiar su historia y plasmó los resultados de su investigación en diversas obras. De ellas podemos mencionar: "Morón, contribución al estudio de su historia" (1954), "Reseña Histórica de Morón" (1961), "La Basílica de Morón" (1963), "El gallo de Morón" (1963), "Morón, Centro del Oeste" 3 ediciones (1987) (1991) y (1999), "Historia de Nuestra Señora del Buen Viaje" (1984).


Varios fueron los trabajos realizados por él, de ellos, donde puso mayor énfasis en la búsqueda de información que volcó en sus escritos fue en las obras mariano - lujanenses, su tema preferido, al cual le dedicó infinidad de horas, y que pese haber agotado prácticamente su vista, lo continuo hasta el final de sus días.

 

En uno de sus últimos libros editado en junio de 2003, decía a su término: "He hablado largamente del milagro de la carreta de Luján; del culto tributado a la Santa Virgen; del hacendado de Sumampa: Antonio Farías de Sáa; del negro Manuel; el fiel esclavo de la Virgen; de doña Ana de Matos, mujer de empresa y visión; del alférez don Juan de Lezica; del misionero Jorge María Salvaire; el apóstol de la Virgen de Luján; de la gran Basílica Nacional, y he recorrido su largo historial desde su orígenes hasta el día de hoy. Ciertamente podría haberme extendido mil veces más en contar "las glorias de María", pero lo cumplido lo creo suficiente; todos entenderán la capitalidad que cumple sobre esta tierra Argentina, bella y gaucha, la Virgen Madre de Dios, Celestial Patrona, Reina de la Paz, Santa María de Luján".




La primera publicación sobre Luján donde estampó su sello, aunque no específicamente con el tema de la Virgen, se remonta al año 1972. Lleva el título de "Documentos históricos sobre los primeros vecinos de la traza urbana de Luján". Se ve por ella que ya iba el autor sobre la pista de sus investigaciones de más porte.

 

Entró en materia dos años después con el voluminoso "Nuestra Señora de Luján y Sumampa. Estudio crítico-histórico (1630-1730)", el cual amplió y repitió en una nueva edición en 1980, y le siguieron: "Nuestra Señora de Luján. La estancia del milagro" (1977), "Luján ante la ciencia y la fe" (1978), "Ir a Luján es un deber" (1979), "Nuestra Señora de Luján en el arte" (1981), "Luján. La ciudad mariana del país" (1982), "Historia de Nuestra Señora de Luján" 4 ediciones (1984) (1988) (1991) y (1995), "Jorge María Salvaire" (1990), "Historial del Luján-Mariano" (1993), "Anales de Nuestra Señora de Luján" 4 ediciones (1982) (1987) (1993) y (2002), "Doña Ana de Matos. La dama que con la Virgen fundó a Luján", 5 ediciones (mayo 1990) (octubre 1990) (1991) (1997) y (2004), "El negro Manuel" 4 ediciones (1985) (1989) (1991) y (1997), "Nuestra Señora de Luján, Madre del Pueblo Argentino" (1997), "Luján y la Santa Trinidad"(2001), "El Luján Mariano" (2002), "La estancia del milagro" 4 ediciones (1977), (1980) (1994) y (2003), "El Milagro de Luján"(1997), "Luján: El milagro y su vivencia" 2 ediciones (2000) y (2003) y "Santa María de Luján. Su capitalidad" (2003).



Su pasión por la historia fue reconocida por la Academia Nacional de la Historia y la Junta de Historia Eclesiástica Argentina que lo contó como uno de sus miembros. Desde 1982 fue miembro correspondiente por Buenos Aires del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas.

Sus trabajos sobre la Virgen de Nuestra Señora de Luján fueron dados a conocer en exposiciones, ponencias y conferencias brindadas en distintos lugares de nuestro país y en los Congresos Mariológicos Internacionales de Kevelaer (Alemania) y Huelva (España) llevado a cabo en el año 1992. Años después la meta fue Roma (Italia) y si bien el artículo sobre la Madre del Pueblo Argentino fue presentado a la Pontificia Academia Mariana, fue recibido en el Congreso Mariológico Internacional celebrado en el mes de agosto de 1996 en el Santuario Nacional de Czestochowa (Polonia).



El 24 de febrero de 1994, el Consejo de la Pontificia Academia Mariana Internacional, a propuesta de su presidente, el R. P. Melada Pavao, OFM, voto por unanimidad nombrar a Monseñor Presas como miembro correspondiente. En una misiva personal el Protector de dicha academia, cardenal José Ratzinger, hoy Su Santidad Benedicto XVI, se dirigió a él, entre otras, con estas palabras: "A ti, a quien conocemos insigne por la piedad y empeñoso en gran manera de las prerrogativas hacia la Inmaculada Madre de Dios asunta a los cielos, te recibimos entre los miembros de la Academia Pontificia". Y le envió su diploma.

 

Su admirable capacidad y su valorado criterio fueron tenidos en cuenta para nombrarlo al año siguiente como miembro de la Comisión Diocesana de Restauración de la Iglesia Catedral. Falleció a la edad de 93 años, recién cumplidos, el 29 de abril de 2005 a las 12:45 horas en la clínica San Camilo de la ciudad de Buenos Aires. Un paro cardiorrespiratorio no traumático causado por una neumonía y miocardiopatía dilatada apagó su vida. Su cuerpo fue trasladado primero a la parroquia de la Sagrada Familia, sita en la localidad de Haedo y donde viviera en los últimos años. Allí, su párroco actual, el presbítero José Antonio Demaría presidió la santa misa; seguidamente el ataúd fue llevado a la iglesia catedral de Morón.

 

A las 21:00 horas, monseñor Raúl Trotz, párroco de la catedral, presidió una eucaristía en el templo mayor de la diócesis, que fue concelebrada por monseñor Olivera y los Padres Himmelreich y Del Río. Al concluir dicha celebración, monseñor Héctor Di Monte, arzobispo de Mercedes-Luján, rezó un responso.

 

El sábado 30 a las 08:00 horas, monseñor Santiago Olivera, vicario general del obispado de Morón, celebró la primera misa del día y a las 12:00 horas, el obispo de Morón monseñor Luis Guillermo Eichhorn, presidió la solemne misa exequial conjuntamente con monseñor José Antonio Gentico, obispo auxiliar de Buenos Aires y medio centenar de sacerdotes. Participaron de la misma un gran número de diáconos y fieles y a su término, los restos del Padre Juan fueron trasladados e inhumados frente al altar de la ermita de Nuestra Señora del Buen Viaje, ubicada en el atrio de la catedral.


Si bien la muerte lo sorprendió con proyectos de reeditar sus libros, como lo venía haciendo en los últimos tiempos, su obra "Luján y la Santa Trinidad" publicada el 1º de octubre de 2000, fue prologada por el arzobispo de Buenos Aires y primado de Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, SJ.: "Con una original hermenéutica Monseñor Presas nos ayuda a descubrir la sutil obra que la Santísima Trinidad va realizando en el desarrollo y crecimiento del culto a la Madre de Luján a través del cuidado tres relevantes personajes: el negro Manuel, Doña Ana de Matos y el Padre Salvaire … dejándonos entrever que Luján es obra de la Trinidad".


Al pedir el Padre Juan al entonces cardenal José Ratzinger su parecer sobre este trabajo, el mismo le da su "complacencia por las devotas reflexiones vertidas en sus páginas; ellas testimonian fehacientemente el amor del pueblo argentino por la Madre de Dios, que bajo el título de Nuestra Señora de Luján no ha cesado de mostrarle a lo largo de su historia su maternal benevolencia".

 

Mantuvo informado de su obra al Papa Juan Pablo II. El 4 de enero de 2003, monseñor Leonardo Sandra, sustituto de la santa sede le escribió: "Movido por sentimientos de deferencia y cercanía al Santa Padre, ha tenido la amabilidad de hacerle llegar unas publicaciones de su autoría… Su Santidad ha apreciado cordialmente este elocuente gesto, al que corresponde encomendándole al Señor".

 

El 11 de setiembre de 2003 el intendente de Morón, don Martín Sabbatella, en un concurrido acto impuso el nombre de "Monseñor Juan Antonio Presas" a la sala del archivo del Instituto Histórico Municipal y del Centro Municipal de Extensión e Investigación Educativa.

En su homilía del 25 de julio de 1998 escuchamos al Padre Juan: "Dicen las gentes que el cisne, cuando siente llegarle su última hora, despliega sus mejores voces. ¡Ojalá sea así en mí! Y digo esto con cierta fe. Porque es una gracia incomparable, no merecida, que hasta el fin de mis días haya podido estudiar y predicar a Nuestra Señora, en su tan querida devoción de la Pura y Limpia Concepción del Río Luján, Madre y Patrona del Pueblo Argentino. Quizás, en un exceso de confianza y por la bondad de Cristo Jesús y la piedad de maría, creo estar ya escuchando las trompetas del Paraíso".


 Me ha quedado de recuerdo sus cartas que atesoro con mucho cariño, conservo todos sus libros que gentilmente me hiciera llegar, con agradecimientos impresos y hermosas dedicatorias. Tuve la dicha de conocerlo  y de que visitara mi hogar, intercambiar opiniones y ayudarlo gustoso facilitando datos para la composición de sus trabajos los cuales citaba sin mezquindad en sus obras. Cedió parte de su autoría a mi persona en el opúsculo titulado "La Estancia del Milagro", editado en 1994. Me tocó intervenir en sus disputas con otro inolvidable y gran historiador de Capilla del Señor, el profesor Miguel Hangel González, que pese a las diferencias históricas que mantenían sobre el verdadero lugar donde ocurrió el milagro de la carreta de la Virgen, los unía una gran amistad.

 

Querido amigo Padre Juan, como dicen las crónicas publicadas después de su desaparición, "lo vamos a extrañar".

 




Alabado sea Jesucrito! Sea ésta carta mi testamento y mi última voluntad.

Creo y adoro a la Santa Trinidad. El Señor Dios me ha colmado de bienes en todo el curso de mi larga existencia; tampoco faltaron cruces, pero con la gracia de Cristo Jesús todo sigue adelante. Que la Santísima Virgen María, Madre de Dios y mía, a quien amo con todo el corazón y de quien ha escrito mucho en sus títulos del Buen Viaje y Luján, me dé su mano para entrar en el Reino. Que el Glorioso Patriarca San José, mi Ángel Custodio y los Santos protectores míos no me olviden. Amo a la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana y en Ella fui bautizado y recibí mi sacerdocio; mil gracias.

Gracias doy a mis padres, hermanos, familiares, sacerdotes, amigos de aquí y del Reino de España, que tanto me han atendido y querido. Doy gracias a mi maestro, el Reverendo señor cura párroco Edmundo Vanini. También a la gran maestra, señorita Virginia Gamba. Particularmente doy gracias al Padre Ismael Calcagno. Quiero nombrar en justicia a dos sobrinas: Carmen e Isabel, porque en este tiempo me han sostenido. Como quiero mucho a la Escuela Parroquial de Morón, fundada por mi en 1952, expreso mi admiración por la terminación tan regia de la obra que ha efectuado mi sucesor, Monseñor Raúl Trotz, actual Párroco de Morón, y le doy muchas gracias. Ya que acabo de nombrar cosas hermosas no dejo de hacer lo propio con el Señor Obispo, Monseñor Justo Oscar Laguna, porque en todas las fiestas de la Virgen María ha querido adornar a nuestra Patrona, la Virgen del Buen Viaje. Dios bendiga a la Ciudad de La Plata, mi querida ciudad natal y bautismal, a la querida y estimada población de Morón, su centro parroquial, donde estuve tanto años, y a la Ciudad de Luján, ciudad de mis amores. Pido a todos que sepan perdonar mis defectos.

 

Mis bienes son pocos: libros, ropas y papeles. Ruego que mis papeles personales los rompan. La ropa vaya a la Casa de la Caridad de la Diócesis de Morón. Libros, cuadros y estampas de Luján vayan a la Basílica y especialmente los derechos que me pertenecen como autor de varias obras mariano lujanenses, las que podrán ser reeditadas, glosadas, compiladas o de cualquier modo modificadas para su mejor comercialización. Al Obispado de Morón todas los derechos que me pertenecen como autor de mis obras referidas a la Virgen del Buen Viaje y a la Historia de Morón y el resto de mis publicaciones las que también podrán ser reeditadas, glosadas, compiladas o de cualquier modo modificadas para su mejor comercialización. Un borrico que hallarán en mi mesa de estudio y que es mi retrato de tantos años lo mandan como exvoto a la Virgen de Luján. Mis cuentas están en orden, no adeudo ni me deben cosa alguna de importancia. Mi cadáver sea sepultado donde les sea más fácil a mis albaceas. Mis albaceas son: la Señorita María Ceferina Terragni y el Presbítero José Antonio María Sciurano. Finalmente, pido a todos recen por mí a la Virgen Inmaculada un Ave María, y que Ella me alcance un buen viaje al Reino de Cristo Jesús. En el corazón maternal de María dejo todo. Magnificat! Ven Señor Jesús! Juan Antonio Presas. "El borrico de la Virgen de Luján". Ituzaingó, 3 de diciembre de 2004.

 
 
  
 
 
 
   
 
 
FUENTES
 
Diario "Altos de Haedo" 1-5-2005.
Diario "El Condor", Morón 10-5-2005.
Boletín Diocesano - Mayo 2005, pp. 102/105.

Bibliografía y documentos archivo particular.

Basílica San Ponciano, La Plata. Copia de la partida del bautismo de Monseñor Juan Joaquín Antonio Presas, obtenida por gentileza del párroco D. Gabriel Galetti, quien de su puño y letra anotó al margen la fecha y el lugar donde el Padre Juan recibió su ordenación sacerdotal. La partida asegurada en un cuadro con marco de madera y vidrio fue mi obsequio al Padre Juan el 28 de marzo de 1998, con motivo de cumplir sus 86 años. 

    
                
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Agradecimiento: A la Srta. María Terragni Caro del Obispado de Morón, por haber facilitado documentos y fotografías. 
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